El consumo de sustancias psicoactivas como el tabaco, el alcohol o las drogas ilegales son uno de los principales problemas a los que se enfrenta la juventud de las sociedades occidentales. 

Los motivos por los que los adolescentes se inician en dicho consumo son múltiples pero, entre otros, se pueden destacar:

  • La curiosidad por saber qué se siente.
  • La presión que ejerce su grupo de iguales y la necesidad de sentirse aceptado y formar parte del grupo.
  • La información distorsionada sobre el efecto negativo de las drogas.
  • La creencia de que los efectos momentáneos de las drogas son “positivos”.

Además, también hay ciertas conductas o factores considerados de riesgo como son tener una mala relación con la familia, la falta de disciplina, la disconformidad con los valores sociales establecidos, el bajo rendimiento escolar, la presencia de psicopatología, una baja autoestima, la presión por parte del grupo de amigos o el mero hecho de querer ir en busca de nuevas sensaciones y emociones.

El problema es que existe el mito de que las drogas tienen un período experimental y la gente se va “enviciando” poco a poco. Esto es falso ya que en la primera prueba o pueden caer de manera lamentable, (hay casos que acaban en el hospital) o bien, las drogas las introducen en las bebidas y ni cuenta se dan los jóvenes, esto es, no experimentar por voluntad propia.

Las consecuencias de cualquier adicción son nefastas e inciden en todas las áreas del individuo. A nivel físico, pueden aparecer dificultades orgánicas como cirrosis, trastornos cardiovasculares o problemas psicológicos como la depresión. Las relaciones familiares o de pareja se ven afectadas, la confianza disminuye, frecuentemente hay disputas y se produce un distanciamiento. Evidentemente, una adicción también repercute en el trabajo o en los estudios: el sujeto se despreocupa de sus obligaciones y disminuye la productividad y la calidad sobre sus obligaciones. Para mantener la adicción tiene que hacer un gran desembolso económico, motivo por el cual en muchos casos el sujeto con adicción se ve obligado a cometer pequeños hurtos o a recurrir a actividades ilegales como vender droga. Con todo el riesgo que conlleva la ilegalidad, en el mejor de los casos, sólo tendría que pagar una multa o peor aún, sería encarcelado.

Por todas estas razones, resulta de suma importancia detectar el problema rápidamente para intervenir y detener el círculo vicioso donde el adicto se ve inmerso. Son varios los síntomas que los padres pueden observar para saber si su hijo/a se droga, le dejamos diez recomendaciones del psicólogo Juan Armando Corbin Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching. Posgrado en Nutrición y Alimentación Sanitaria y Social por la UOC.

1. ¿Cómo huele?

2. ¿Cómo tiene los ojos?

3. ¿Tiene cambios de humor?

4. ¿Faltan medicamentos en el botiquín?

Algunos jóvenes no consumen una sola droga, sino que experimentan con varios tipos de sustancias. Por ejemplo, marihuana, cocaína y speed. Pero muchos de estos jóvenes también pueden meter la mano en el botiquín de casa para probar nuevas sensaciones. El diazepam o los medicamentos para la tos son algunas drogas que pueden consumir. Si has notado que desaparecen algunos medicamentos que tenías en casa, es motivo de preocupación.

5. ¿Tiene amistades poco saludables?

6. ¿Otros miembros de la familia toman drogas?

7. ¿Ha dejado de lado sus responsabilidades?

8. ¿Tiene problemas financieros?

9. ¿Muestra otros cambios de comportamiento?

10. Haz una valoración global

La terapia es lo único que puede sacar a delante a los pacientes, logrando su rehabilitación, como em todo tratamento, lo importante es que el paciente se de cuenta de que tiene um problema y de que quiera cambiarlo.  Comunícate con nosotros¡¡¡